martes, 20 de septiembre de 2016

Judías rápidas con chorizo de pueblo


Cristina es una madre entregada, con dos princesas y un chavalote. Siempre que conozco a alguien nuevo y descubren que soy cocinera me piden recetas para casa; ricas, fáciles y variadas. Y es que aquí no hacemos cosas muy complejas o novedosísimas pero sí comida rica rica con ingredientes habituales en muchas cocinas y cuya elaboración consuma un tiempo razonable. Dicho lo cual volvemos a Cristina y a su maravillosa familia que tan generosamente me ha acogido para inspirarme y, por supuesto, divertirnos.


Con el fresquito de estos días llamando a la puerta, empiezan a apetecer esos platos de cuchara tan completos y sabrosos que alimentan cuerpo y alma. Al abrir su nevera he descubierto un chorizo de pueblo, de Almodóvar del Campo, de esos que se deshacen al cortarlos y que huelen que alimentan. Mi cerebro me dijo al instante chorizo est, y así fue. Y la fortuna quiso que a su marido Nacho le encanten las judías blancas, por lo que había en la despensa un frasco esperándome. Una cebollita, un par de ajos, tomate natural triturado, pastilla de caldo de pollo, comino y cayena.



Y la receta no podía ser más sencilla y rápida. He pochado ligeramente la cebolla picada y el ajo pelado con una cucharada de aceite de oliva. Mientras, en otra sartén, he dorado el chorizo en trozos sin añadir aceite. Se me ha desecho por completo y lo he removido con frecuencia para que no se tostara demasiado. Llamadme exagerada, pero lo he puesto hasta tres veces entre dos papeles de cocina y he apretado para quitar el exceso de grasa. Si queréis grasa, añadid aceite de oliva en crudo que es sanísimo, pero desechad las grasas con alto contenido en colesterol.

He mezclado el chorizo con la cebolla, he añadido media cucharadita de comino molido –ojo que es muy fuerte- y otra de cayena molida –cuidado que pica- y he removido un minuto a fuego flojo. Mi mejor amiga, de ascendencia india y cocinera de profesión, siempre me dice que las especias hay que cocinarlas a fuego muy lento, con algún tipo de grasa, removiendo y con paciencia; sólo así sacas su verdadero sabor. Por último he añadido el tomate natural y la pastilla de caldo desmenuzada y he dejado cocinar unos diez minutos a fuego flojo.

Por otro lado he lavado las judías hasta que el agua ha salido clara y sin espuma. Después de escurrirlas las he añadido a la sartén con el sofrito y las he cocinado cinco minutos.



En cuanto a la sal en los platos de cuchara, es mejor que al llegar al final de la receta os haya quedado soso, porque tiene fácil solución: añadir un poco de sal. Si por el contrario habéis añadido demasiada sal, tendréis que agregar una patata pelada en trozos y cocinarla hasta que se corrija la sal. Si tenéis legumbres en la cazuela, es posible que se ablanden demasiado con este truquito; yo colaría el caldo, cocería éste con la patata y luego volvería a mezclarlo con las legumbres. Lo ideal: poca sal hasta el final.

Un plato de cuchara muy fácil y sabroso. Podéis cambiar las judías por cualquier otra legumbre y el chorizo por jamón o incluso sobras de carne o pescado.

Muchas muchas gracias a Cristina por recibirme y atenderme y por esa charletilla tan amena que nos hemos marcado. Casa a la que voy, casa a la que quiero volver ¡de verdad de la buena!

Voilà.




RECETA FLASH

1 bote de judías blancas cocidas
1 trozo de chorizo blando
1 cebolla
2 ajos
1 pastilla de caldo
6 cucharadas de tomate natural triturado
Comino molido
Cayena molida

Lavar las judías y reservar.
Dorar el chorizo en una sartén sin aceite y desmenuzarlo. Escurrir la grasa con papel de cocina.
Dorar la cebolla y los ajos picados en una cucharada de aceite de oliva.
Añadir el chorizo, el comino y la cayena y cocinar un minuto a fuego lento.
Añadir el tomate natural  y cocinar diez minutos a fuego lento.
Añadir las judías y cocinar diez minutos a fuego lento.


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