lunes, 17 de octubre de 2016

EL SUEÑO DE MI VIDA: #HUERTO19


Ya de pequeña tenía aspiraciones que me dirigían hacia el mundo de la gastronomía irremediablemente. Con cinco años alucinaba con los pescaderos y le decía a mi madre que eso iba a hacer yo cuando fuese mayor. Luego me dio por querer ser carnicera. Pero lo que siempre me ha picado ha sido tener un huerto. No tengo lo que los anglosajones llaman green thumb y soy más bien
un poco mataplantas. Nunca me ha funcionado lo de la macetita en la terraza; mato hasta el tomillo que es casi eterno. El caso es hace un tiempo oí hablar de unas parcelitas que se podían alquilar en la zona de Montecarmelo en Madrid. Miré un poco por encima pero ahí quedó la cosa.

Hace una semana me pasaron una información sobre un mercado ecológico en las instalaciones del huerto. Está dentro de la fundación para discapacitados intelectuales Pardo-Varcalce, se llama la Huerta de Montecarmelo. Y lo tienen muy bien montado: por un lado colegio y por otro centro de trabajo. Hacen restauración de muebles y todo tipo de manualidades. Tienen lavado de coches, cafetería con terraza, una zona infantil que funciona los fines de semana –Fundaland-, pistas de padel que se pueden alquilar y la huerta.



Allí me plante en familia a comprar tomates ecológicos –de esos que saben a tomate Tomate-. La cosa se nos fue de las manos y acabamos explorando los huertos con los niños en plan Miguel de la Cuadra, divertidísimo. El caso es que nos cruzamos con Tania que nos contó un poco como funcionaba y una cosa llevó a la otra. Que si tenemos algunos huertos libres, que si tengo el plano y te digo cuáles, que si estos tienen buena pinta, que si este me encanta…total, que salimos de allí con veinte metros cuadrados de huerto con autorriego, un pedacito de cielo en plena capital.



Como acaba de terminar la temporada de pimientos, pepinos, calabacines, tomates, etc. estaban todas las matas crecidas en plan selva y había que quitarlas para poder plantar nuevamente. Los chicos que trabajan durante la semana te ayudan siempre que pueden y tienen un jardinero que sabe muchísimo. Pero estaban muy ocupados así que me puse manos a la obra y desbrocé todo el huerto. Luego busque las maderas que delimitan los parterres con ayuda de una azada porque, con el tiempo, habían quedadas sepultados por la tierra. Ahmed me dice que no es necesario y que es puramente estético y yo le digo: ¿Pero a que está mono? Y es que lo está.


Tras cuatro días recuperándome de la lumbalgia que me provocó tanta efusión huertil, finalmente he podido plantar el huerto entero. Al alquilar la huerta tienes la posibilidad de usar todas las herramientas que puedas necesitar así como tierra, semillas y plantones –plantitas pequeñas de semillas germinadas en invernadero-. Una señora me decía que es una época poco agradecida porque tardas mucho en ver resultados, que no es tan emocionante como la primavera. Yo no se si puedo resistir más emoción así que esta es la época perfecta para mí, igual en primavera me da un patatús, ya os lo contaré.



Judías verdes, habas, guisantes, cebolletas, calçots, zanahorias, nabos, remolachas, kale, lombarda, coliflor, espinacas, lechugas, rabanitos, acelgas rojas, cogollos y apio. Lo primero que podré recolectar serán las lechugas y para enero ya empezaremos con el resto.


Podéis seguir mis andanzas en el huerto en Instagram con el hastag #huerto19 y Facebook

3 comentarios:

  1. Muy interesante!

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  2. que envidia. siempre he querido tener un huerto, me parece una idea buenisima y para las que tenemos hijos una manera estupenda de hacerles ver la importancia de las verduras en una dieta equilibrada... gracias por compartirlo

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  3. Buf tener un huero siempre fue y me temo que será mi cuenta pendiente. Además ecológico.

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