martes, 8 de noviembre de 2016

Tortiglioni rellenos y salsa picante


Hoy es un gran día y este post es memorable. Y no sólo porque sea otra fantástica y socorrida receta (tengo que hacer campaña) sino porque me han invitado a una cocina muy especial, ¡en la casa de un soltero! Puntualizo que es un soltero ocupado, no vaya a ser que su novia me lea y tengamos un problema. Hasta ahora todas las cocinas que he visitado estaban gobernadas por mujeres y me alegra ampliar el abanico de nadaenlaneverianos con Queno.



He tardado en ir a su cocina porque, Dios me perdone por mis prejuicios, me daba miedo. Creo que ni el cocinero más entrenado seria capaz de cocinar con un Red Bull, un taco de mantequilla rancia y kétchup; pues algo así me imaginada. ¡Nada más lejos de la realidad! Una cocina impecable, muy bonita, la verdad y muchas más cosas de las que cabría imaginar ¡y nada pocho! Hay personas que creen que mi nevera es algo así como el cielo de la comida, pero yo acabo teniendo taperes con moho como todo hijo de vecino, que todos nos despistamos.


Me encanta cuando encuentro un ingrediente poco habitual que me da pie a darle un twist a los platos más habituales. Hoy ha sido la salsa de chile agridulce. Casi la paso por alto porque era una botella muy grande y parecía pulpa de tomate. Los muslos de pollo rellenos y cocinados a modo de fiambre me encantan; son socorridos, duran mucho en la nevera, muy versátiles y tienen un sabor delicioso. No conviene abusar de las comidas envasadas y pre-elaboradas, pero ahí están para ayudarnos de vez en cuando.  La mostaza Colman’s, muy picante, ha completado la salsa junto con tomate frito en lata (me gusta bastante esta marca).
Le he querido dar un toque elegante rellenando la pasta previamente cocida (según las especificaciones del fabricante). He dorado la pasta ya rellena ligeramente en la sartén con un poco de aceite de oliva. Aunque había cebolla fresca he querido utilizar medio bote de cebolla cocinada que he dorado en una cucharada de aceite de oliva. Luego he añadido la salsa picante agridulce –unas cinco cucharadas-, la mostaza –dos cucharaditas llenas- y el bote de tomate frito. Lo he cocinado cinco minutos y listo. Como no he encontrado queso he decidido darle ese punto untuoso y ligeramente crujiente con nueces picadas -ecológicas, ni más ni menos-. La presentación es algo elaborada pero, por supuesto, se puede hacer la misma receta emplatándola como una pasta normal, todo junto en una fuente sin necesidad de rellenar los tortiglioni.



Muchas gracias a Queno por abrirme las puertas de su maravillosa cocina. Como veréis en las fotos, mal no lo hemos pasado organizando este post.

Voilà.



RECETA FLASH

Medio paquete de tortiglioni o macarrón grueso
Una pechuga de pollo rellena cocinada
Medio bote de cebolla cocinada en conserva o una cebolla picada dorada
5 cucharadas de salsa de chile agridulce (no es imprescindible)
3 cucharadas de mostaza fuerte
1 bote pequeño de tomate frito casero
1 puñado de nueces peladas o queso parmesano en trocitos

  1. Cocemos la pasta según las especificaciones del fabricante. Escurrimos y removemos añadiendo un poco de aceite de oliva para evitar que se peguen.
  2. Cortamos el pollo en bastones y rellenamos cada tortiglioni con ellos.
  3. Doramos la cebolla en una cucharadita de aceite. Añadimos la salsa de guindilla agridulce y la mostaza junto con el tomate. Removemos y cocinamos 5 minutos.
  4. Doramos con cuidado la pasta en una sartén con una cucharada de aceite.
  5. Colocamos la salsa en la base del plato, ordenamos la pasta encima y espolvoreamos con las nueces.




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